Hace un par de años me dio por plantearme aprender inglés de verdad. No por aprobar un examen: por poder mantener una conversación sin bloquearme. Un amigo me habló de los cursos en Malta y, después de mirar opciones, me lancé. Aquí te dejo mi experiencia por si te ayuda a decidirte.
Cómo me decidí por Malta (y no por Londres o Dublín)
No descarté otros sitios, pero sí los fui descartando por motivos distintos:
- Londres me tentaba, pero el coste de vida me desanimó: con el mismo dinero en Malta podía estar más tiempo y vivir más tranquilo.
- Dublín también me gustaba; lo que no me convencía era el tiempo. Quería poder salir a la calle sin abrigo la mitad del año.
- Australia lo veía demasiado lejos para un curso de pocas semanas.
- Malta sumaba cosas: inglés oficial, buen clima, isla pequeña (todo cerca) y precios que no se disparaban. Fui en primavera y el tiempo fue perfecto para clase por la mañana y tarde libre.
Si quieres más argumentos a favor de la isla, en por qué estudiar inglés en Malta lo contamos con más detalle. Y si ya tienes claro el destino pero no la academia, cómo elegir la mejor escuela de inglés en Malta te da pistas muy prácticas.
Cómo eran las clases en mi caso
Elegí un curso intensivo: mañanas en el aula y, si querías, alguna hora extra por la tarde. Los grupos no eran grandes, así que tocaba hablar sí o sí. Se notaba que el objetivo era soltarte: mucho speaking, corrección suave y vocabulario útil, no solo rellenar huecos en un libro.
Lo que más me sirvió fue ese combo: unas horas de clase y luego tener que usar el inglés para pedir en un bar, preguntar direcciones o quedar con compañeros. Si quieres ver qué tipos de curso hay (general, intensivo, negocios, exámenes), en cursos de inglés en Malta puedes comparar.
Dónde me alojé
Estuve en habitación compartida en un piso con más estudiantes. No era un hotel: era convivir, cocinar a veces juntos y charlar en inglés. Si prefieres habitación individual o familia, en Malta hay de todo; en alojamiento en Malta tienes más ideas.
Qué hice después de clase
Malta da mucho de sí para el tiempo libre: La Valeta, Sliema, St. Julians, Mdina, Comino y Gozo. Yo alternaba playa, paseos y planes con gente del curso. Los fines de semana aprovechaba para sitios que quedaban un poco más lejos. El hecho de que sea una isla pequeña hace que no pierdas medio día en desplazamientos.
Gente y ambiente
Vine con la duda de si sería todo muy juvenil o muy “curso de empresa”. La realidad fue mezcla: había gente de veintipocos, de treinta y tantos y alguno mayor; parejas, gente sola y grupos de amigos. No noté un ambiente de “solo fiesta” ni de “solo estudio”. La gente con la que coincidí era suelta para quedar, proponer cosas o sumarse a planes. Eso hizo que practicara inglés también fuera del aula y que me llevara contactos de varios países.
Cuánto tiempo estuve y qué recomendaría
Yo estuve tres semanas. Noté cambio, pero si hubiera podido alargar a un mes o dos, habría notado más. Depende de tu nivel, objetivo y presupuesto. Si no tienes claro fechas, tipo de curso o alojamiento, puedes pedir asesoramiento gratuito y te orientan sin compromiso.
Qué me llevé (y qué eché de menos)
Lo mejor: La sensación de haberlo hecho; mejorar un poco el oído y la soltura; conocer gente de otros países y sitios de Malta que no había visto en fotos.
Lo peor: Que se acaba. Cuando te acostumbras al ritmo y al grupo, toca volver. Pero eso significa que la experiencia ha merecido la pena.
Si estás dudando entre hacer un curso fuera o dejarlo para “más adelante”, mi experiencia es que Malta es un buen sitio para probar: asequible, con sol y con inmersión real. Si quieres que te ayuden a encajar curso, fechas y alojamiento, solicita aquí asesoramiento gratuito.
Para seguir informándote: cursos de inglés en Malta, por qué estudiar inglés en Malta y cómo elegir la mejor escuela.
